P.M
El necio, escrita por Silvio Rodríguez en 1991, aparece en los primeros años del Período Especial como una declaración de permanencia: no arrepentirse, no renunciar a lo defendido, continuar incluso ante la posibilidad de que aquello en lo que se cree desaparezca. Durante años, la canción formó parte de actos y marchas oficiales en Cuba. También de una memoria generacional: crecí escuchándola en esos espacios, asociada a una determinada manera de narrar y entender el país.
Décadas después, El necio reaparece en la voz de Chocolate MC. No se trata únicamente de un cambio de género musical. Una canción cargada de un uso político y generacional pasa al reparto, una de las expresiones urbanas más presentes de la Cuba contemporánea. Chocolate se apropia de ella, modifica fragmentos de la letra y la hace circular desde otro lugar, entre una generación que también es la mía.
La obra sitúa ese desplazamiento en la vida nocturna cubana. Lo que primero escuché en actos y marchas vuelve desde la fiesta. En el suelo yace una bola de espejos que alguna vez giró en la noche habanera. La música sigue sonando; la bola ya no gira.