Lo que la noche cuenta del día

¿Realmente hay dos patrias o, en verdad, Cuba y la noche son una misma patria?

En Dos patrias tengo yo: Cuba y la noche, Reinaldo Arenas vuelve sobre las dos patrias de José Martí. Cuba, otra vez; la noche, también. Las hace coincidir en un mismo abismo para, al final, esperar otra patria. El poema aparece completo en el suelo y, al mismo tiempo, hecho fragmentos entre el confeti. Palabras para leer y palabras para lanzar.

El público participa. Toma el confeti, lo arroja, lo recoge, vuelve a lanzarlo. La celebración tiene algo de insistencia: cada lanzamiento promete la intensidad del primero, pero termina de la misma manera. Lo que sube, cae. Lo que parecía comenzar, comienza otra vez.

Cuba pensada desde esa repetición. Una historia acompañada por promesas de cambio, por la expectativa de que esta vez sí, de que algo finalmente será distinto. Promesas que se aplazan, se reformulan, vuelven a pronunciarse. La espera permanece. El país, no. Mientras se espera, también se derrumba.