Así se las ponían a Fernando VII

La obra construye una escena a partir de una alfombra roja y un conjunto de bolas de billar. La instalación remite al ambiente de ferias y galerías, donde el desplazamiento, la presencia y la puesta en escena forman parte de una determinada economía de relaciones.

Mientras la alfombra roja aparece como un elemento asociado a protocolos de distinción y reconocimiento, las bolas de billar introducen una lógica de cálculo y disposición espacial. El título recupera una expresión popular vinculada a condiciones especialmente favorables, sugiriendo un espacio donde ciertas trayectorias parecen producirse con mayor facilidad que otras.